En un mundo tan cambiante como el que vivimos, en el que parece que ya está todo inventado, siempre hay nuevas posibilidades que descubrir, y la innovación puede ser en muchas ocasiones el factor que lleva al éxito de un negocio.

La gente quiere cosas nuevas, buscando sin cesar un plus adicional, y su decisión por comprar un producto o contratar un servicio u otro, a veces, se basa en tan solo un pequeño detalle que lo diferencia de los demás.

Innovar es un arte que requiere gran imaginación, creatividad y mucha paciencia, para ir adaptando las nuevas ideas y el proyecto a las necesidades más demandadas. No es algo fácil que se consigue en unos días, pero tampoco es necesario que sea un proceso excesivamente largo y complejo. Incluso puede tratarse simplemente de un cambio de enfoque, para que se entienda mejor las posibilidades que brinda un producto o servicio.

La pandemia causada por el coronavirus de 2019 ha sido una etapa muy complicada de incertidumbre, temor e inseguridad, tanto desde el punto de vista personal y emocional como laboral. Nos ha dado un buen meneo, obligándonos a reflexionar y a planear nuevos objetivos y estrategias, a cambiar de mentalidad, a apreciar la riqueza de las relaciones, el contacto físico y el calor humano.

Ha sido una lección de vida, una cura de humildad, y hemos aprendido a valorar lo que realmente es importante, a reconocer que no somos nadie, que no tenemos el control de la naturaleza y que, en cualquier momento, nuestra situación familiar y laboral puede dar un giro de 180 grados.

Pero afortunadamente, todas las crisis se acaban, tienen fecha de caducidad, y es posible resurgir de ellas con más energía y fuerza que nunca.

Especialmente en etapas de crisis, como esta que nos ha tocado vivir, hay que utilizar toda la creatividad posible para aprovechar la más mínima oportunidad que se presente y dar un ingenioso viraje a nuestro negocio, con el fin de ganar ventaja en la creciente competitividad, potenciando las fortalezas y buscando nuevos valores.

Innovar no tiene que ir siempre de la mano de la tecnología, que durante la pandemia ha demostrado ser un elemento indispensable en nuestras vidas. ¡No sé qué hubiéramos hecho sin ella! Precisamente, ahora que hemos vivido lo que duele el aislamiento, la separación de la familia y los seres queridos, la frialdad del teletrabajo, la distancia que marca la socialización por vía de Internet, entre otras muchas cosas, apreciamos más el contacto personal y, quizá, un valor adicional que se puede potenciar a partir de ahora sea ese trato directo y la atención presencial, ya que está demostrado que la cercanía potencia los lazos de afecto y el compromiso.

Está claro que cuando hablamos de innovar o reinventarnos es preciso desarrollar una mentalidad muy analítica y crítica, abierta al cambio. Supone un riesgo, que no siempre es agradable asumirlo, superando todos los miedos que surgen por el camino, y salir de la zona de confort para transformarnos. Requiere invertir un tiempo en aprendizaje, gran coraje, una buena dosis de valentía, poder de decisión, una adaptación constante de nuestros conceptos y objetivos y afrontar una serie de problemas y cambios.

Para ello es vital aprender a controlar las emociones, potenciando las positivas y aparcando las negativas. El miedo y el pesimismo son sentimientos tan perjudiciales como contagiosos, y el optimismo allana el camino para afrontar los nuevos proyectos. Hay que cambiar de mentalidad, siendo muy receptivas y analizando constantemente el entorno para poder adaptarse, pues seguramente tenemos más cerca de lo que pensamos la oportunidad de nuestra vida para aprovecharla.

Entre las remistas tenemos a muchas mujeres emprendedoras, valientes y creativas, como es el caso de Planeta Dots. Nuestra compañera y periodista Lucía Ruiz Oliveras ha hecho una entrevista a Lorena Heras (educadora social) y Roser Giralt (arquitecta), fundadoras de este proyecto innovador, con un original enfoque, basado en un arte muy tradicional: la costura.

Y para terminar, me gustaría compartir con vosotras una frase del científico Charles Darwin, gran teórico de la evolución de los seres vivos, quien dijo: No es la especie más fuerte la que sobrevive, ni la más inteligente, sino la que mejor responde al cambio.

YOLANDA LARRUMBIDE

Yolanda Larrumbide

Periodista y responsable de comunicación de Rem.

www.infosierrademadrid.es

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