Ser mujer tiene que darte ventajas comunicativas, porque tenemos más capacidades de empatizar y, con la edad, una suma de conocimientos”

Una de las habilidades más importantes para el emprendimiento es la comunicación. Nosotras mismas somos un medio único de expresión e información sobre lo que hacemos y ofrecemos en nuestro negocio. También contamos con una gran diversidad de canales, un entorno cambiante que sigue transformado nuestra manera de comunicarnos. La remista Cristina Carrizo nos plantea algunas reflexiones antes de abordar una buena estrategia de comunicación de nuestros proyectos en el tiempo de la hiperconectividad.

Cristina estudió Periodismo y luego completó su formación con Publicidad donde sentía que encajaba mejor. De origen navarro y padres empresarios, sabía que algún día se establecería por su cuenta. En 2015, creó en solitario la agencia Pink Fish con la intención de cambiar el mundo con “marcas conscientes y valientes”. En la actualidad está inmersa en el mundo literario y con proyectos de formación en su sector.

¿Por qué es importante una buena estrategia de comunicación para nuestros negocios? ¿Qué nos puede ayudar a dar este paso?

Nuestro objetivo es comunicar mejor y llegar a más personas. Antes que nada, habría que plantearse que nosotras somos el primer medio que comunica y que debemos de perder el miedo a dar este paso. Hay que quitarse la vergüenza del “no soy nadie” o “lo que hago no vale”. Quitémonos esas barreras, porque todas hacemos cosas que valen y este paso no lo va a dar nadie por nosotras.

Te va a ayudar el saber quién eres y lo que te propones hacer. Si sabes la misión de tu negocio, te dará confianza y seguridad para poder transmitirlo a los demás. Este mismo discurso te va a servir para todas tus comunicaciones. Como la tendencia hoy en día es hacia lo visual, resulta muy útil hacerse un guion y ensayar previamente delante de otros. Cuanto más lo practiquemos, más lo iremos mejorando.

¿Qué les dirías a las mujeres emprendedoras sobre las herramientas de comunicación actuales?

Que no hay que agobiarse pensando que si no estás en Instagram, no eres nadie… Todo es relativo, porque lo que importa es buscar las formas de comunicar que se acomoden a ti. El boca a boca aún está sirviendo y, desde luego, hay que seguir hablando y conectando con una comunidad presencial. No hay que perder nuestra esencia, que es la que nos va a diferenciar.

Hay que considerar que cada generación ha tenido siempre que afrontar nuevos retos. La era tecnológica donde estamos inmersas llegó para quedarse y su lógica es seguir innovando, por lo que siempre habrá alguien más joven que estará más preparado.

No nos pongamos la zancadilla a nosotras mismas. Siempre es recomendable estar al día y no perder el ritmo. Pero también hay que buscar a profesionales que te ayuden, porque gestionar las redes sociales es otra profesión.

Pink Fish tiene un manifiesto ético donde se posiciona como agencia de marketing que pretende cambiar el mundo. ¿Qué opinas sobre la hiperconectividad y sus consecuencias?

Sabemos que hay una saturación de lo digital y la tendencia a largo plazo será el bloqueo, donde ya no oyes nada y te desconectas. Va a haber una ola de vuelta a lo analógico, por necesidad, donde se priorice reunirse, hablar, encontrarse, tocar el papel de los libros…

Lo vemos en las personas más jóvenes que están viviendo dos vidas, la digital y la real, y les genera depresión. Yo soy partidaria de que se retrase el acceso tecnológico acorde a la madurez, entre los 14 y 16 años. Las redes sociales son de doble filo y no se están perdiendo nada. Son nativos digitales que no van a tener problemas de entrar con rapidez. Yo prefiero la pizarra a la tablet, necesitan salir más al campo y tener contacto real con sus iguales.

Desde Pink Fish ponemos el acento a los valores, al impacto o huella sostenible de los negocios, apoyando a los proyectos valientes, porque las marcas conscientes son ya una auténtica revolución.

Los datos sobre el emprendimiento femenino dicen que se necesita visibilizar a más mujeres referentes que inspiren, ayuden y refuercen a otras mujeres para que aumente la confianza y la autoestima.

Sí, ser mujer tiene que darte ventajas comunicativas, porque tenemos más capacidades de empatizar y, con la edad, una suma de conocimientos. También es muy beneficioso apoyarnos en una comunidad de mujeres emprendedoras. En cuanto a comunicar tu marca, antes de lanzarte a las redes sociales puedes aprender y consultar a mujeres expertas. Actualmente hay muchos cursos y formaciones para comprender la mejor estrategia y evitar hacer las cosas con disgusto si no van contigo. Por ejemplo, lanzarse a hacer vídeos sin prepararse.

En estos momentos, tengo en marcha dos proyectos formativos junto a dos remistas. Un curso para ayudar a personas empresarias de Torrelodones a digitalizar sus negocios junto a Natalia Borja. Y con Mariana Duffill, el proyecto Amalur (madre tierra en euskera), para que las mujeres puedan vivir de sus emprendimientos, fundamentando sus negocios desde la raíz y proporcionando las herramientas que ellas necesitan.

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