El curso de «Autoestima y emprendimiento, mejora para mejorar» se impartió en la sede de la THAM en Torrelodones, durante tres jornadas de los meses de febrero, marzo y abril, y fue complementado con una tutoría online.
En el taller participaron un grupo de mujeres, en su mayoría ‘remistas’, que han, emprendido su negocio o que tienen un proyecto y desean lanzarse al emprendimiento con más seguridad.

Remistas que asistieron al taller de autoestima

Una emprendedora debe tener una buena autoestima, algo vital para poder tomar las decisiones adecuadas en su negocio y en su vida personal. Si bien es imprescindible analizar las debilidades, también hay que tener muy claras las fortalezas y potenciarlas. Debe saber detectar y aprovechar el lado bueno de las cosas, y ser flexible con el grado de perfección, pues a veces el problema es ser demasiado exigentes con nosotras mismas.

«Cada una es responsable de la consecución de sus deseos, de sus elecciones y acciones, del nivel de conciencia que dedica a su trabajo y a sus relaciones, de su conducta con otras personas, de la manera de jerarquizar su tiempo, de la calidad de sus comunicaciones, de su felicidad personal, de aceptar y elegir sus valores y, por supuesto, de elevar su nivel de autoestima».


Así se ha expresado Concepción Cazorla Vergel, licenciada en psicopedagogía y experta en intervención social ante la violencia contra las mujeres, en el taller de autoestima organizado por la Mancomunidad de Servicios Sociales THAM a propuesta de la Red de Emprendedoras en Movimiento (Rem), que ha detectado la necesidad de trabajar la autoestima de las mujeres a la hora de emprender.

Trabajar las claves de la autoestima para sentirse segura

En opinión de Concepción Cazorla, “es fundamental trabajar las claves de la autoestima para sentirnos seguras, libres y capaces de tomar decisiones que nos acerquen a la persona que queremos ser y a la vida que deseamos tener”.
Para fortalecer la autoestima, considera que se debe abordar varios ámbitos: la salud, el dinero, el amor, la familia, la profesión, el desarrollo personal, los amigos y el ocio.
Y algo que la experta aconseja a las emprendedoras es «ser indulgentes con nosotras mismas cuando cometamos un error. Hay que mirar el lado bueno de las cosas y ser flexibles con el grado de perfección. A veces el problema es que somos demasiado exigentes con nosotras mismas».

La percepción del YO y el YO ideal

Cazorla explica que la competencia emocional «es la que nos permite ser y sentirnos dueñas y responsables de nuestros pensamientos, emociones y comportamientos, así como sentirnos confiadas, seguras y automotivadas ante la vida. Hay que esforzarse por conseguir lo que quieres y lo que mereces».

La autoestima «es el conjunto de creencias, percepciones, valoración y pensamientos que tenemos acerca de nosotras mismas, en función de la valoración que realizamos basándonos en nuestros pensamientos, sentimientos y experiencias. Es la experiencia interna de mi valor como persona. Surge de la comparación entre mi percepción del YO (autovaloración) y mi YO ideal: ¿Cómo me gustaría ser? ¿Cómo me gustaría pensar? ¿Qué me gustaría conseguir en la vida? ¿A quién me gustaría parecerme?».


Para detectar los posibles problemas que puedan aparecer en la autoestima, es muy importante tener claros estos conceptos. De esta manera, si surgen problemas, se pueden intentar corregir cuanto antes, para que afecten lo mínimo a las distintas facetas de la vida.